Dale vida a eso


15/05/2009 10:00
 Los BufonesCuentan los expertos que una cosa son los guiñoles y otra las marionetas. Los primeros se mueven desde abajo, con una mano metida en el cuerpo del muñeco, y por encima de la cabeza de quien les da vida. Con las segundas ocurre lo contrario: se manejan desde arriba, a través de un complicado sistema de hilos. Todo un arte capaz de embelesar a niños de cualquier edad, sobre todo a los de más de 30. Y no necesariamente el disfrute de marionetas y guiñoles, sobre todo de los segundos, debe realizarse fuera del hogar. Para pasar excelentes ratos cuando la climatología o las circunstancias dificultan el acceso a actividades fuera de casa está la imaginación, algunos materiales fáciles de conseguir y miles de guías de todo tipo sobre cómo fabricar títeres e, incluso, teatrillos donde representar las obras. Si no se puede ir a Titirimundi, pues que Titirimundi venga al salón.
 
Casi cualquier objeto vale para crear un personaje. Los dedos son un buen ejemplo de ello. Un poco de maquillaje, es decir, un par de ojos y una sonrisa con un rotulador, y a crear un historia. Quienes consideren el atrezzo como un complemento necesario, pueden recurrir a diversas técnicas para crear guiñoles. 
 
Una de las más sencillas consiste en reutilizar un calcetín viejo. El potencial tomate del dedo gordo, debidamente ensanchado, deviene en boca cuando se le añade, cosida hacia adentro, una elipse de tela roja. Dos bolas de algodón o cualquier otro objeto más o menos esférico, con dos puntos negros, se convertirán en los ojos. Sólo hay que meter la mano dentro del calcetín para darle vida. Por supuesto, cualquier añadido convierte esa especie de boa inicial en un personaje concreto: corbatas, cucuruchos de bruja, pelos de león... cualquier complemento sirve. Si la aguja y el dedal no son un problema, fabricar títeres con un amplio traje en el que introducir al mano da tanto juego como permita la creatividad de quien se enfrente a estos guiñoles. La cabeza puede ser de madera o de otro tipo de materiales, como pasta de papel, pero en estos casos es rígida. Aunque las manos se suelen fabricar del mismo material que la cabeza, resulta más cómodo que sean huecas. Quizá pierdan en apariencia estética, pero incrementan la facilidad de uso para quien maneje después al personaje. ¿Cómo cogerá el cazador salvador del cuento la tablilla de madera con la que golpear, para que suene, la cabeza del lobo? Conviene hacerse esas preguntas antes de enfrentarse a la creación de un títere. Otra cuestión es la fabricación del teatro en el que se va a representar el cuento. Los aficionados al bricolaje no tendrán problema en construir una pequeña estructura de madera. Ese escenario no tiene por qué ser muy alto, ya que a la hora de la representación puede ir ubicado sobre una mesa. Una forma más sencilla aún es utilizar telas viejas para crear ese frontal y adherirlo estratégicamente en el marco de una puerta (con cinta adhesiva de doble cara). La representación así resulta infinitamente cómoda para los actores, que podrán moverse detrás casi con total libertad.
 
La única duda es quién disfruta más, si los mayores mientras crean estos personajes y escenarios, o los niños durante la representación. La edad, para ellos, no suele ser un problema. Con menos de un año son capaces de asistir embelesados a un cuento escenificado con guiñoles.
 
Títeres y MarionetasHáztelo en casa
Rotulador Para lo más sencillo, basta con dibujar una cara en la yema de un dedo. Ojos, sonrisa o expresión de enfado son fáciles de expresar según la media luna de la boca sea para arriba o para abajo. Calcetín Que sea viejo. Se le hace agujero para la boca y se le cosen dos bolas de algodón o dos botones para que sean los ojos. Sofisticación Para los que quieran alcanzar más perfección, se puede recurrir a cabezas de muñeca y coser vestidos para cada personaje de la obra.